El flautista popular
Desde la calle Génova, dirigentes del PP buscan desesperados al Flautista de Hamelin, en la creencia de que, como los ratones, marcharán tras su música encantada las hordas antimarianistas. No saben que éstas, apercibidas, ya cuentan con tapones de cera, como los compañeros de Ulises.
Hay quienes no los precisan, como su eminencia Rouco Varela, el presidente de la Conferencia Episcopal, dueña y señora de las huestes de la COPE, quien, estando en minoría en el grupo que tenía que renovar a sus cabecillas, Losantos y Vidal, optó por lo más coherente. De siete que componían el comité, cuatro estaban en contra, uno podía abstenerse, y Martínez Camino y Rouco, estaban a favor, y quien manda, manda. Así que, sin votación, los renovó el presidente. El follón se organizó después, en la embajada española en la Santa Sede, tras ser recibidos por Benedicto, cuando el cardenal de Toledo, Cañizares, dijo “Me parece una muy mala noticia. Es una lamentable decisión”, delante de Rouco, según publicó La Vanguardia. El autor de la noticia, Juliana, entiende que es un signo más de la postura de Rouco Varela en relación con la campaña contra Rajoy, quien, según afirma el periodista, pidió al cardenal neutralidad en la crisis. Al parecer, su eminencia, el facha Rouco, no le hizo ni puñetero caso.
Y es que en este lío de la crisis se dice de todo, que el cabeza puede ser el mismísimo cardenal. Que es Aznar, el asesino de
Irak, quien pretende defenestrar a quien eligió en su día como sustituto. Que la promotora es la condesa Aguirre desde su feudo madrileño, con su ilimitada ambición. O incluso que no exista crisis, como dice Rajoy, que al parecer es el único de esta sociedad que lo pone en duda.
En las filas del PSOE, quitando algún escarceo de Blanco, no se dice nada. Tan solo, según El Plural, Zapatero ha comentado que “es un jeroglífico que no tiene solución” porque hay quienes quieren que se mantenga la misma política con otro líder y quienes desean cambiarla con Mariano Rajoy al frente. Lo que parece obvio es lo que publica El País sobre las declaraciones de José Blanco, lamentando la “escisión” y pidiendo “interlocutores claros”. Y es que esta situación no beneficia a nadie.
Pero son muchos ya los que irían detrás del flautista. Por supuesto de los medios, Pedro J., Losantos, Cesar Vidal, etc.; la lideresa Aguirre desde su feudo de Madrid, y su séquito, como Lamela o especialmente Güemes, yernísimo del presidente del PP y de la Diputación de Castellón, Carlos Fabra, perseguido por la fiscalía anti-corrupción en un caso que igual salpica más de lo que creemos; el amigo de la familia y poderoso Rodrigo Rato, quien casualmente también posee constructoras; Aznar oculto tras su FAES, y su señora, Ana Botella, que podría llegar a alcaldesa de Madrid; María San Gil y su padrino Mayor Oreja; Ortega Lara, el símbolo de la lucha contra ETA; Acebes; Zaplana; Álvarez Cascos; y el último en entrar en liza, Gabriel Elorriaga, secretario de comunicación del PP, quien lamenta mucho que Rajoy “no está en condiciones” de ofrecer al partido lo que necesita: “Un liderazgo renovado, sólido e integrador”. Si contamos a la parte rancia de la Conferencia Episcopal, y a los que me habré dejado en el tintero, ya son unos cuantos pesos pesados los que irían encandilados tras la música. Y no he mencionado a Costa, que es el único que se ha posicionado como posible candidato en el congreso, y a pesar de ello, me extraña que siguiese el ritmo de las notas. Tampoco a los olvidados por el camino, caso de la flamante estrella Pizarro.
Curiosamente anoche, TVE anunció la presentación de Esperanza Aguirre de forma inminente como candidata al congreso de Valencia. Al parecer esa información ha partido de la nada. ¿Globo sonda?. Según la interesada ha sido cosa del PSOE.
Afirma sin rubor que el PSOE y Zapatero les interesa “injerirse” en los asuntos internos del PP, y no en la inflación, el desempleo y otros problemas de España. Al parecer “nunca” ha tenido esa intención. Entonces, todas esas declaraciones de no hace tanto tiempo, con póquer y mus incluidos, ¿eran sólo para salir en los medios? Sino te hace falta, Esperanza, todos te queremos. Aunque el día 28 los empleados públicos madrileños se pongan otra vez en huelga. En esta ocasión son los trabajadores de las Consejerías de Sanidad, de Familia y Servicios Sociales y de Educación en defensa de la dignidad de sus funciones. La semana pasada lo fueron los docentes. La misma semana en la que decías sobre el PP que “algo se está haciendo no mal, sino muy mal”. Tampoco hagas caso a los del Ramón y Cajal que te han dicho, a ti y a Güemes, “mentirosos”, “especuladores”, “fuera Esperanza, fuera PP”, “no a la privatización”, y lindezas por el estilo. En el fondo te quieren, pero no se nota. ¿Por desarmar la sanidad y la educación en Madrid? ¿Por ceder suelo público a centros privados? Esas cosas no se tienen en cuenta.
Hay algunos, como Almudena Grandes, en su artículo Imagine que se ofenden por todo. Dice entre otras cosas “En El Álamo, en 2008, la Comunidad de Madrid ha decidido privatizar un colegio público cuya construcción costó 200 millones de euros, y lo ha puesto a la venta en unas condiciones estupendas para que algunos señores hagan un buen negocio. Esos 200 millones de euros son suyos, y míos, y de su pareja, y de sus vecinos. Nos los han robado por la cara, pero en lugar
de chillar, correr, e ir a poner una denuncia, usted está en su casa, tan tranquilo.” ¡Qué gente!
En el PP no pasa nada, como dice Rajoy en su web, es que “la gente tiene formas distintas de ver las cosas”. Y es verdad, los que se reunieron delante de Génova dando gritos y pidiendo su cabeza, era por las otras formas de ver. O como dice Daniel Sisera, “no hay crisis en el PP”, es la situación normal antes de un congreso. ¡Joder! Entonces parece ser un congreso movidito. Pues me parece, don Mariano, que o bien pagas al flautista y se ahoga en el río toda la manada o las cosas no pintan bien, y lo que es peor, ni se sabe por dónde van a venir los palos. Puedes terminar siendo como el marido engañado, el último en saberlo. Y es que parece que hay un exceso de pretendientes.
Un saludo
JLF