La muerte de José Couso queda impune
Toda España vio hace cinco años, a través de la televisión, como un tanque de EEUU abría fuego contra el hotel Palestina, en el que se encontraban los periodistas internacionales, como si del enemigo se tratase, y a consecuencia de ello murió José Couso, cámara de Tele 5 y el ucraniano Taras Protsyuk, de la agencia Routers. Supongo que todos sentimos una rabia parecida ante semejante barbarie. No había habido amenazas, ni enfrentamientos en la zona, el tanque sabía lo que hacía. Y apuntó y disparó. Couso filmó el disparo, y fue la última filmación que hizo. Era el 8-4-2003.
Desde el primer momento, las autoridades norteamericanas dieron una serie de versiones tergiversadas, que negaron todos los observadores internacionales. Según la versión oficial de EEUU: “La Compañía A estuvo bajo un violento ataque enemigo. Tenían indudables informes de inteligencia de que estaban bajo observación directa de un vigía enemigo. Las actividades en el balcón del Hotel Palestine eran similares a las de un observador enemigo. Ellos dispararon un único tiro en defensa propia de acuerdo con las Reglas del Combate.”
Esto contaba Antonio Baquero, enviado especial en Bagdad: Alguien colgó una bandera blanca en una de las ventanas del Palestina. Era necesario. Sobre todo porque las fuerzas de EEUU colocaron ayer en el punto de mira de sus tanques a los periodistas destinados en Bagdad. Las tropas invasoras decidieron que la prensa a la que no puede controlar es tan enemiga suya como las fuerzas iraquís. Por eso, desde primera hora de la mañana, los tanques de EEUU atacaron deliberadamente los lugares donde se encontraban los reporteros. Para el mediodía ya habían matado a tres periodistas, entre ellos al cámara español José Couso, de 37 años y padre de dos niños, de 3 y 6 años.
Todos los reporteros coincidían ayer en que los ataques fueron deliberados. “La prensa es ahora objetivo militar de EEUU, que quiere aterrorizarnos para que dejemos Bagdad y que no haya testigos de las atrocidades que cometen sus tropas”, denunciaba un periodista de la televisión portuguesa.
La familia de José Couso inició una serie de demandas contra los ocupantes del tanque y pidiendo aclaración de lo sucedido, que se iniciaron con la querella del 29-5, sin que el entonces gobierno de José María Aznar se implicase, salvo una nota dirigida a EEUU pidiendo explicaciones, contentándose con lo en parte mencionado líneas atrás. Por lo que cuando Aznar perdió las elecciones, las concentraciones frente a la sede del PP terminaron “Suspendemos las concentraciones frente a la sede del Partido Popular. Desde el 18 de abril de 2004 el PP ya no está en el Gobierno. Hemos tenido que aguantar el desprecio y la arrogancia de Aznar y sus ministros todo un año, pero no han conseguido desanimarnos.”
Fue el nuevo ministro de trabajo, Caldera, quien satisfizo las demandas de la familia del fallecido, al que apoyaban desde un principio junto con IU “De esta manera, y tras la indiferencia y el abandono mostrado por el último Gobierno del Partido Popular (PP), hemos conseguido que el Ejecutivo del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) cumpla con las exigencias que la familia y los Hermanos, Amigos y Compañeros (HAC) de José Couso le planteamos, encaminadas a reparar en parte el desamparo institucional de que fuimos objeto después de su muerte.“
Al año siguiente, la Audiencia Nacional emite una orden de busca y captura contra los tres implicados:
-El Sargento Thomas Gibson, perteneciente a la Compañía A del Regimiento de Blindados nº 64 de la Tercera División de Infantería Acorazada del Ejercito de los Estados Unidos. El sargento Gibson fue el autor del disparo desde el carro de combate al Hotel Palestina.
-El Capitán Philiph Wolford , al mando de la Unidad de Blindados de la compañía A del Regimiento de Blindados nº 64 de la Tercera División de Infantería Acorazada del ejército de los Estados Unidos. Wolford autorizó el disparo.
-El teniente Coronel Philiph de Camp, al mando del Regimiento de Blindados número 64 de la Tercera División de Infantería Acorazada del ejército de los Estados Unidos. De Camp ordenó el disparo.
Desde entonces hasta la fecha se han sucedido muchos acontecimientos. En la web de la familia http://www.josecouso.info/ se recopilan todos ellos.
Hoy, por segunda vez, la Audiencia Nacional rechaza el auto de procesamiento del juez de instrucción, Santiago Pedraz. Según el diario El País “La Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional ha revocado el procesamiento de los tres militares de EE UU implicados en la muerte del cámara de Telecinco José Couso en Irak en 2003, al estimar que no hay indicios “suficientes” para continuar con la investigación. Con esta decisión, la causa queda archivada al no caber
la posibilidad de recurso.” “En sus alegaciones, el representante del ministerio público ha insistido en que “no hubo intencionalidad por parte de los militares para acabar con la vida de Couso”, según fuentes fiscales. Además, aunque admite que la Audiencia Nacional es “competente para investigar los crímenes de guerra, en este caso, los hechos carecen del dolo necesario que recoge el convenio de Ginebra como requisito para llevar a cabo la investigación”. El fiscal ha insistido en que “no es un crimen de guerra ni un asesinato”.
Quienes vimos los acontecimientos y hemos seguido las declaraciones de testigos, estamos convencidos de que fue un asesinato a sangre fría, un crimen de guerra. La Justicia no lo considera así. Por parte de quien suscribe sólo le queda solidarizarse con la familia y amigos y expresar su rabia y su odio a quienes segaron la vida de una persona que tan sólo cumplía con su profesión.
Un saludo
JLF