El problema económico bajo mi punto de vista
La recesión económica, o la crisis para otros, que sufrimos, está inmersa en una maraña de números, porcentajes, datos, declaraciones, que nosotros, los ciudadanos de a pié difícilmente llegamos a comprender. Esta parece ser una situación para especialistas en la materia. Por mi parte, sin serlo, voy a “pensar en voz alta” sobre la situación en que nos encontramos nosotros, en España.
Hace unos días se leía en los diarios la petición de bancos y cajas de ahorro para que se subiesen las cantidades avaladas por el ICO hasta más de 20.000 millones de euros, en lugar de los 5.000 actuales que planteó el ministro Solbes como una de las medidas de urgencia que la oposición del PP considera simplemente como “parches”, por lo menos esa es la versión del portavoz de economía de este partido en el Congreso, Cristóbal Montoro, y pide que las cosas se llamen por su nombre, es decir, afirmar que nos encontramos ante una crisis económica. Pero ¿de verdad es así?. Cuando las entidades financieras están pidiendo el aval del Instituto de Crédito no están diciendo que tengan problemas de solvencia, sino de liquidez. O en otras palabras, de confianza. Y es la pescadilla que se muerde la cola, las entidades ganan dinero si prestan, pero al mismo tiempo tienen miedo de prestar, y no solamente al que se acerca a pedir un crédito hipotecario, o al consumo, sino lo más importante, entre ellos. Y no es extraño, el furor de las subprime, o sea del alto riesgo, está detrás y ya ha hecho mella en muchas entidades. Los Estados no dejan que un banco se vaya a pique de ninguna manera, y se ha visto en Inglaterra con la nacionalización del Northern Rock. En EEUU con el Bear Stearns, el Citi y otros. En Suiza con el Credit Suisse e incluso el mayor de este país, el UBS, se ha depreciado en 23.000 millones de euros, y según el Cinco Días ha enviado una carta a sus clientes dando explicaciones.
Con ese panorama parece claro que los bancos españoles no se fíen. Pero la solvencia de estos está fuera de dudas, y valga un ejemplo. Según el diario citado la Caixa de Catalunya ha sacado al mercado una emisión de cédulas hipotecarias a un plazo de dos años por un valor de 1.750 millones de euros. Como aclaración, éstos son títulos que se garantizan con los créditos hipotecarios que tiene concedidos la entidad. Y no solamente ha tenido éxito en el mercado, sino que casi han doblado las solicitudes a la cantidad ofertada, y más del 85% han sido inversores extranjeros, lo que habla mucho sobre la confianza en el exterior de los bancos españoles.
Así que tenemos un punto claro, no hay crisis financiera como tal. Pero en cambio sí hay un problema de liquidez, puesto que los créditos a particulares o a empresas, ya no se conceden con la alegría de hace unos años. Son las instrucciones del Banco de España, siempre conservador y que suprime el riesgo al máximo para evitar una posible subida de la morosidad, que creo bueno recordar que en nuestro país, a pesar de porcentajes de días pasados en los medios que resultaban alucinantes, no asciende a más del 1% aproximadamente, cuando la media europea rebasa el 2,5%.
Y si no se presta dinero, afecta a todo. Una inmobiliaria no construye con su capital, porque en general no lo tienen, se generan unos préstamos que se devuelven con la venta de las viviendas. No quiero decir que sean unos pobrecitos, los beneficios son muy altos, pero la operativa es siempre la misma.
Y entramos en el problema de la construcción que, como todos sabemos, ha sido uno de los motores en los últimos años, construyendo muy por encima de la posible demanda. Pero ¿por qué? ¿Es que las inmobiliarias no sabían la cantidad de vivienda que podían absorber las familias? Por supuesto que lo sabían. Pero hay por lo menos dos problemas que yo aprecie.
Uno es el Euribor que está directamente relacionado con el precio del dinero interbancario, del que hablaba hace un momento con la falta de confianza, y con el tipo que establezca el Banco Europeo, y éste es alto, el 4%, porque el responsable, el francés Jean-Claude Trichet, declara que están en alerta continua debido al alza del petróleo, del precio de los productos agrícolas, y de las materias primas y otras. Pero en especial el petróleo alcanzaba hoy en Londres los 122 dólares el barril de Brent, que es el europeo, y que es el precio más alto al que se ha pagado. Los motivos de que no pare de subir no vienen ahora al caso. Lo que sí importa es que todo ello provoca en el Banco Europeo el miedo a un alza de la inflación, y por lo tanto, no reducen el precio del dinero. Por consiguiente tampoco baja el Euribor, que está rozando el 5% y las hipotecas, que están referenciadas a éste casi en su totalidad, están demasiado altas. Volvemos a ver el proceso de la pescadilla.
El segundo problema es el precio de la vivienda que está inflado. Como no ha parado de subir desde hace unos 10 años mucho dinero se ha invertido en este mercado, pero hay un momento que tiene que tocar techo, y ya lo ha tocado. O casi. Por que aún sube, pero a niveles inferiores al IPC. Pero las previsiones es que el proceso se invierta y comience el descenso, según los analistas tal vez hasta en un 20%, en especial debido a que en este momento se calcula que puede haber unas 750.000 viviendas a la venta. Y será en esa bajada cuando el mercado del ladrillo se reanime, tanto por la compra de vivienda nacional como por lo inversores extranjeros, que consideran el mercado inmobiliario como uno de los de mayor interés.
Mientras tanto hay una recesión importante, con el consecuente coste en desempleados, y el desempleo genera miedo, sensación de crisis, y por lo tanto contracción en todos los sentidos. Las familias no gastan con la misma soltura, entre otras cosas por la mencionada falta de crédito en las financieras, pero también por que se crea una psicosis de ahorro, con lo que circula menos dinero y por lo tanto afecta a más sectores. Con lo que se crea más paro. Otra vez mordiéndose la cola la pescadilla. Y tenemos el problema añadido de que la alimentación, los carburantes, etc., han subido, si no me equivoco el IPC está sobre el 4,5%, muy alejado del 2% que pretende el banco europeo para la zona euro.
El paro, unido a la inflación y a la desaceleración en la construcción con sus sectores adyacentes y otros como servicios, hacen que el PIB crezca menos, y si es así y no hay una tasa de crecimiento suficiente, no se genera empleo en sectores que podían ser más dinámicos para absorber mano de obra, y por lo tanto el paro no disminuye.
¿Cuándo puede disminuir el paro? En el momento en que se produzca el ajuste en la construcción. De la misma forma que el deterioro crea desempleo, cuando se estabilice y se construya a ritmo razonable, unido a las VPO y a las restantes medidas del gobierno, volverá a generar puestos de trabajo. No obstante, es bueno recordar que en este momento hay muchas obras en marcha que se han de acabar, y según finalicen crecerá más el paro.
Pero me gustaría hacer dos apuntes que no son nuevos: el tipo de desempleo que se genera y la supeditación al mercado del ladrillo.
En cuanto al primer punto, aunque un parado es una persona sin trabajo y hay que evitarlo, no es igual la destrucción de empleo precario que la de empleo sólido. Y aunque estemos cercanos al 10% de parados, los contratos indefinidos han ido subiendo hasta alcanzar cerca de 12 millones, mientras que se han reducido los contratos temporales. E igualmente se ha producido más destrucción de empleo entre los colectivos menos cualificados, mientras que hay demanda de otros, como es el caso de las ingenierías.
El segundo apunte es algo ya sabido. España no puede mantener una dependencia tan alta de la construcción, para ello se están tomando medidas en I+D+i y sectores industriales, que en estos momentos sufren un deterioro debido a la falta de demanda, los bienes de consumo han caído un 16,2% de media.
La subida de los precios y sobre todo la crisis del ladrillo, han generado un efecto de rebote que está afectando a todos los niveles. Por eso, cuando desde el PP piden medidas, yo estoy de acuerdo con las declaraciones del responsable de economía, Solbes, que declara en El País que es contrario a “impedir artificialmente” el ajuste en la construcción. En la Comisión de Economía del Congreso indicó que los excesos se deben corregir para que la inversión residencial “pueda volver a crecer con normalidad”. E indicó que las medidas del gobierno se dirigen a aumentar la productividad y la competitividad y a propiciar el cambio en el modelo de crecimiento español, potenciando la capitalización de la economía española y las inversiones en sectores más productivos que la construcción.
En mi caso particular estoy muy lejos de defender el libre mercado, pero estoy de acuerdo que en estos momentos, en la vivienda, hay que dejar que ella misma se regularice, a pesar de lo que va a significar en pérdida de empleo. En cambio sí debe de ser misión del Estado generar los mecanismos para reciclar a las personas hacia otros sectores que precisen mano de obra más cualificada, y así está previsto.
El Gobierno elaboró un Plan de Estímulo Económico de 10.000 millones de euros, pero es claramente insuficiente. La rebaja del impuesto sobre la renta de 400 euros no se va a notar y en cambio supone más de la mitad de lo que asciende el plan. La eliminación del impuesto sobre el patrimonio, no afecta en absoluto a las clases más necesitadas. En cuanto al aumento del plazo de las hipotecas asumiendo el Estado los gastos, para mi es muy difícil evaluar si compensa un pago mensual algo menor a cambio de unos intereses finales mucho mayores. Sobre los avales del ICO ya he hablado antes. En cuanto a la construcción de 150.000 VPO anuales, o la promoción para rehabilitación de edificios, puede ser una salida para empresas y un estímulo para los compradores que quieren acceder a una vivienda, no a una inversión. Igualmente pueden ser positivas las medidas para facilitar la inversión extranjera. Pero sobre todo, lo que antes decía, la recolocación de los desempleados, con acciones de inserción laboral y formación profesional.
Así que, concluyendo, nos esperan uno o dos años difíciles, aunque todos los analistas coinciden que para el 2010 la economía española estará con capacidad para crecer alrededor del 3%, lo que es suficiente para generar riqueza, crear puestos de trabajo y para seguir aumentando ese porcentaje, como ha ocurrido en años anteriores que hemos crecido a un nivel del 3,8%, por encima de la media de los países europeos.
Un saludo
JLF